lunes, 27 de diciembre de 2010
Mis días son un paseo por campos de ceros y unos en busca de carroña cibernética, viejas fotos de Iggy Pop, podcast pornográficos, feng shui para cuartos de baño, poesía para perros, orejas reversibles, luces de sabores, agujeros negros con vistas al mar, comida hipersónica, malas compañías telefónicas, gifs de Mr. T, casos perdidos, mortadela en pastillas, espacio-tiempo en rebanadas, miradas lascivas por 0,75€, rayos y retruécanos.
sábado, 25 de diciembre de 2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Ahora oigo hablar de cosas nuevas y, acostumbrado a tanta cosa vieja y a tanta broma, me parece aún que me siguen bromeando. Pasará sin duda esta sensación, y llegará el día que sea preciso creer a todo el mundo; pero mientras pasa o no pasa, mientras creo o no creo, todo el trabajo de mi entendimiento limitado se reduce por ahora a conocer a la que está en mi cama, que no es poco.
domingo, 19 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Los hombres como yo nos aferramos a nuestros cochinos recuerdos, a todas nuestras desgracias, y no se nos puede sacar de ahí. Con eso ocupamos el alma. Nos vengamos de la injusticia de nuestro presente revolviendo en nuestro interior la mierda del porvenir. Justos y cobardes que somos todos, en el fondo. Es nuestra naturaleza.
domingo, 12 de diciembre de 2010
miércoles, 8 de diciembre de 2010
martes, 7 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
Te falta látex, baba, pis, hostias y muchos otros fetiches y parafilias como para que yo tenga algún tipo de interés en ti. No es que sea un guarro, pero es que a la vida la miras y ya se ha ido. Y tú solo serás parte del resumen de las mujeres de mi vida, las que huyen y las que no estuvieron. Se acaba el tiempo y poco queda que a nadie pertenezca.
domingo, 5 de diciembre de 2010
En Alemania nadie habla de lo ocurrido entre 1939 y 1945, en todos los libros hay un vacío histórico. Yo también perdí mi identidad y llevé a cabo un holocausto durante cuatro años, tu holocausto. Pudiste ver las escenas de quizás unas mil muertes sospechosas, las mayorías de las cuales resultaron ser suicidios o accidentes, o simplemente, gente abandonada. Así que has intentado olvidarme con suicidios de todas las clases: saltarines, mutilados, sumergidos con un peso, zambullidos, desangrados, flotadores, baleados, reventados. Me culpaste de los cadáveres muertos a golpes de bebés de un año. De los de nonagenarias violadas por pandillas. De cadáveres abandonados por tanto tiempo después de su muerte que la única posibilidad de deducir la fecha del deceso era el tamaño de los gusanos. Ahora de esos cuatro años nadie habla, no está en los libros, no estás.
sábado, 4 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Piensa en ésto, cuando te regalan un reloj te regalan algo que es tuyo pero que no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan la tendencia a comparar un reloj con los demás relojes, en fin que no te regalan un reloj, tú eres el regalado.
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