domingo, 28 de noviembre de 2010

Estoy a un te quiero de cagar, mi vida.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Te he enseñado a decir Hoy como se dice Alguna vez y En otro tiempo y a bailar tu ronda por encima de todo aquí y ahí y allá. Te he redimido de todo los rincones. He apartado de ti el polvo, las arañas y la penumbra. Te he dado el derecho de decir no como la tempestad y de decir sí como dice sí el cielo abierto, y aún así caminas a través de tempestades de negación. He sido por ti todo obedecer, todo doblar rodilla y tú todo llamar "señor" a otro, incluso te he dado a ti misma los nombres de Viraje de la necesidad y Destino. Y ahora tú te encuentras apretada y oprimida por tu felicidad, aguardando a causa de tu sobreabundancia, y avergonzada incluso de tu aguardar.

martes, 23 de noviembre de 2010

No me importa una mierda que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Girondo.
Es muy posible que no asista a mi entierro, y que mientras me renieguen de lugares comunes, ya me encuentre en la tumba, vestido de esqueleto, bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Y si necesito amor encenderé el radiador, que no quiero estar contigo si es encerrado en el baúl, porque la comida es fría y apenas entra luz, porque huelen las paredes a recién pintado aún. No es justo que por un segundo que te tuve dentro de mi, te tenga que tener toda la vida en las caderas.

martes, 16 de noviembre de 2010

Y mientras me corro dentro de la princesa pienso en Oriente Medio, en la energía renovable, en los derechos civiles y en un sueño americano en el que aún creo. Y el semen brota de mi gritando: yes, we can.

lunes, 15 de noviembre de 2010

-¿Tú y yo qué somos? Preguntó.

Yo negaba absoluta y francamente ser un alma, o un cuerpo, o un espíritu, o una inteligencia, o un cerebro, o un sistema nervioso, o un conjunto de glándulas, o cualquier otra parte de mí mismo. Pero unos meses atrás había comenzado a estar estrechamente vinculado a la idea del amor. Varios meses después comprendo al fin que tal vinculación no es ni una bendición ni una liberación, sino pura nada. No nos aporta otra cosa que inercia.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Esta es la mierda: te quiero pero me la pela.
Voy sobrado de reflejos y cuando como amor, cago en el infierno.
El beso que te soplo huele a alcohol.

lunes, 8 de noviembre de 2010

A los tiburones como yo, no le gustan las mariposas. Es por eso por lo que aún estás viva.

domingo, 7 de noviembre de 2010

No me importa si hay vida en Marte o si París arde, lo que importa es que esta noche llegaremos tarde. La ciudad nunca duerme, todavía funcionan los semáforos, las esquinas y los bares, y yo sin pasaporte, perdido en la ciudad, sin brújula que me indique el norte, donde las estrellas están desordenadas y me deslizo por avenidas sin coordenadas hasta este rincón de España, donde están las pirañas, donde no limpian las telas de araña. Y así otra noche de este fantasma, entre fantasmas.

Y tus pechos mientras me dicen, píntame tu nombre y hazme diosa.
La dictadura de los hechos es previsible, injusta y sobre todo, aburrida. Muy aburrida. Hace demasiado tiempo que sólo importa lo que haces. Debe ser una putada. Acabar siendo lo que pareces.

martes, 2 de noviembre de 2010

Ayer me encontré un gusano en un jamón. Como en el Acorazado Potemkin. Y en vez de sublevarme, chillé. Qué generación más floja la mía.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Olor a caldofrán. Sólo añadir que con botas de buzo no es aconsejable practicar funambulismo.
Para él el coño era el mejor de todos los cielos, incluso sabía que compartía características con el catolicismo, aunque la Iglesia se empeñaba en desmentirlo con mil fumatas blancas, estaba claro que ni el coño ni el misterio de la Trinidad se podían explicar. Sin duda su pedazo de cielo era un triángulo de pelo.