viernes, 26 de febrero de 2010
martes, 23 de febrero de 2010
Son las putas razones del desequilibrio. Ahora ya no se lleva la cordura, es el tiempo del caos, de la montaña rusa, el portazo, la belleza de lo imperfecto, el estás mal de la cabeza, tía. Ahora la lógica es aburrida. Ahora siempre hay momento para expresarse de forma confusa, es muy fácil. Ahora lo de que una imagen vale más que mil palabras, es una estupidez. Lo único importante son las pequeñas cosas y no hay que fiarse de los humildes, ya que lo más probable es que tengan razones para serlo. Hay que elegir mejor entre soledad o vulgaridad, zorrón y cuenta nueva, pensar primero en la comida, después la ética. Ahora la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
domingo, 14 de febrero de 2010
Creo en ti,
porque contigo, los silencios cobran sentido.
Porque eres difícil y franca.
Inocente y sutil. Antigua. Nueva.
Porque a quien te entiende regalas caricias,
y a quien no, sólo preguntas.
Porque no encajas. No ahora.
Y sin embargo tu mundo, ese que escondes,
es el único que nos queda.
Porque eres el final del camino.
Porque haces sentir en casa a quien no la tiene.
Porque, aunque tú no lo sepas,
eres el remite en el sobre.
En todos mis sobres.
Porque susurras cuando las demás gritan.
Porque alzas la voz cuando las demás callan.
Porque no tienes miedo al futuro,
te espero en él.
porque contigo, los silencios cobran sentido.
Porque eres difícil y franca.
Inocente y sutil. Antigua. Nueva.
Porque a quien te entiende regalas caricias,
y a quien no, sólo preguntas.
Porque no encajas. No ahora.
Y sin embargo tu mundo, ese que escondes,
es el único que nos queda.
Porque eres el final del camino.
Porque haces sentir en casa a quien no la tiene.
Porque, aunque tú no lo sepas,
eres el remite en el sobre.
En todos mis sobres.
Porque susurras cuando las demás gritan.
Porque alzas la voz cuando las demás callan.
Porque no tienes miedo al futuro,
te espero en él.
viernes, 12 de febrero de 2010
Te regala maletas, recuerdos, obituarios y chinchetas en el mapa. Te regala cargas, momentos, cicatrices y calmantes sin receta. Y un día, cuando todo pesa lo suficiente como para no tener pelotas de mirar atrás, te regala la certeza de que nada de eso sirve. Te regala la duda y la convicción de que tú no eres nada de eso. Menuda hija de puta.
viernes, 5 de febrero de 2010
Era un taxi viejísimo que olía como si alguien hubiera acabado de vomitar dentro. Siempre me toca uno de ésos cuando voy a algún lado de noche. Pero más deprimente todavía era que las calles estuvieran tan tristes y solitarias a pesar de ser sábado. Apenas se veía a nadie. De vez en cuando cruzaban un hombre y una mujer abrazados por la cintura, o una pandilla de tipos riéndose como hienas de algo que apuesto la cabeza a que no tenía la menor gracia. Nueva York es terrible cuando alguien se ríe de noche. La carcajada se oye a millas y millas de distancia, y hace que uno se sienta aún más triste y deprimido. En el fondo, lo que me hubiera gustado habría sido ir a casa un rato y charlar con Phoebe. Pero, en fin, como les iba diciendo, subí al taxi, y pronto el taxista empezó a darme un poco de conversación. Se llamaba Howitz y era mucho más simpático que el anterior. Por eso se me ocurrió que a lo mejor sabía lo de los patos.
-Dígame, Howitz -le dije-. ¿Pasa usted muchas veces junto al lago del Central Park ?
-¿ Qué ?
-El lago, sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de Central South Park. Donde están los patos. ¿ Sabe, no?
-Sí. ¿ Qué pasa con ese lago ?
-¿ Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando ahí ? Sobre todo en primavera. ¿ Sabe usted por casualidad dónde van en invierno ?
-Adónde va , quién ?
-Los patos. ¿ Lo sabe usted, por casualidad? ¿ Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen ?
El tal Howitz volvió la cabeza en redondo para mirarme. Tenía muy poca paciencia, pero no era mala persona.
-¿ Cómo quiere que lo sepa? -me dijo-. ¿Cómo quiere que sepa semejante estupidez ?
-Bueno, no se enoje por eso.
-¿ Quién se enoja ? Nadie se enoja.
Decidí que si iba a tomarse las cosas tan a pecho, mejor era no hablar. Pero fue él quien sacó de nuevo la conversación. Volvió otra vez la cabeza en redondo y me dijo:
Los peces son Los que no se van a ninguna parte. Los peces se quedan en El lago. Esos sí que no se mueven.
-Dígame, Howitz -le dije-. ¿Pasa usted muchas veces junto al lago del Central Park ?
-¿ Qué ?
-El lago, sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de Central South Park. Donde están los patos. ¿ Sabe, no?
-Sí. ¿ Qué pasa con ese lago ?
-¿ Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando ahí ? Sobre todo en primavera. ¿ Sabe usted por casualidad dónde van en invierno ?
-Adónde va , quién ?
-Los patos. ¿ Lo sabe usted, por casualidad? ¿ Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen ?
El tal Howitz volvió la cabeza en redondo para mirarme. Tenía muy poca paciencia, pero no era mala persona.
-¿ Cómo quiere que lo sepa? -me dijo-. ¿Cómo quiere que sepa semejante estupidez ?
-Bueno, no se enoje por eso.
-¿ Quién se enoja ? Nadie se enoja.
Decidí que si iba a tomarse las cosas tan a pecho, mejor era no hablar. Pero fue él quien sacó de nuevo la conversación. Volvió otra vez la cabeza en redondo y me dijo:
Los peces son Los que no se van a ninguna parte. Los peces se quedan en El lago. Esos sí que no se mueven.
Soy un corazón, un vertedero lleno de basura, las gaviotas comen de mi, este trabajo me mata lentamente. Soy las heridas que no se curan. Me veo tan cansado, tan infeliz de estar siempre intentando derrocar al gobierno y ellos taladran mis oídos con frases que no me representan, no hablan por nosotros. Prometen una vida tranquila, tras un apretón de manos de monóxido de carbono. Y este llorar es por tus ojos, no es por cojones, y me repites que estás harta de este enfermo que no palpita, que estás hasta el coño de mis mentiras y mis roces. Seguiré pegando coces en la cuadra, ábreme la puerta que quiero meter mi vida en tú sostén, y la tuya en un marco, ahora que tú eres demasiado charco para este barco de papel.
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