domingo, 5 de diciembre de 2010
En Alemania nadie habla de lo ocurrido entre 1939 y 1945, en todos los libros hay un vacío histórico. Yo también perdí mi identidad y llevé a cabo un holocausto durante cuatro años, tu holocausto. Pudiste ver las escenas de quizás unas mil muertes sospechosas, las mayorías de las cuales resultaron ser suicidios o accidentes, o simplemente, gente abandonada. Así que has intentado olvidarme con suicidios de todas las clases: saltarines, mutilados, sumergidos con un peso, zambullidos, desangrados, flotadores, baleados, reventados. Me culpaste de los cadáveres muertos a golpes de bebés de un año. De los de nonagenarias violadas por pandillas. De cadáveres abandonados por tanto tiempo después de su muerte que la única posibilidad de deducir la fecha del deceso era el tamaño de los gusanos. Ahora de esos cuatro años nadie habla, no está en los libros, no estás.
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